
-¡Vamos, Rómulo! –le dije animadamente.
-Ya, Rogger, vamos.
Primero me atrajo la atención un puesto de “shakiras”, que son pulseras artesanales trenzadas de pitas, cuerdas, hilo, cuero y otros materiales. Una chica preguntaba acerca de las shakiras, se las probó, aceptó el coqueteo verbal del vendedor…pero al final no compró nada y se fue.
Di dos pasos hasta el puesto y me acuclillé para elegir. El vendedor, de cabellera hippy castaña y con camisa a cuadros, me dijo que la shakira que yo sostenía costaba 10 nuevos soles (mi experiencia de usuario me decía que a lo sumo costaría 5).
Espantado por el sobrevalorado precio, decidí ojear el puesto siguiente: figuras de alambre. De lejos, no me atraían, pero de cerca contemplé su textura y diseño. Me gustaron.
Maravillado, levanté un dragón de alambre que tenía el cuerpo azul y la cabeza dorada como la melena de escamas que le colgaba. Recordé así que según el horóscopo chino Rómulo y yo somos del Signo del Dragón, por haber nacido en 1988. Y este 2012 es "El Año del Dragón".
“Ese cuesta 8 solcitos, amigo. Tengo más colores, mira”, me dijo de buena manera el artista, que llevaba una gorra beige claro y una polera azul oscuro. Su mano me alcanzó amablemente dragones de color verde, rojo y azul.
El precio me pareció amigable y válido. Había además figuras en alambre doblado de distintos colores de caracoles, bicicletas, autos, corazones y de lo que más me interesaba: dragones de varios colores, un guitarrista solitario iluminado bajo un poste, un escorpión negro tamaño de mi mano. Los agarré y revisé detenidamente su estructura. Era compacta, armoniosa y portátil.
Rómulo también veía emocionado y decidió comprar un corazón y un caracol, luego de una triple y amplia conversación sobre gustos y colores entre el artista, Rómulo y este pechito.

-¿Puedo tomarle fotos a tus trabajos?
-Sí, claro, normalazo.
Saqué mi celular anaranjadito y presione el botón fotográfico. Estuve tentado de comprar algo, pero para mi mala suerte anduve con el bolsillo con apenas 5 soles, planeando volver en una próxima ocasión a comprar un buen trabajo artístico que además significa apoyar al talento urbano.
El artista del alambre me dijo que estaría una semana más vendiendo en la intersección del Pasaje Vigil y la Avenida Bolognesi.